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Iluminación Interior
Luz blanca: cómo conseguirla y consejos de uso

La luz natural es un elemento esencial para la vida diaria de las personas. A lo largo de la historia, se ha intentado reproducir la luz natural de diferentes maneras para poder prolongar no solo la vida nocturna sino también para poder desarrollar de una...

La luz natural es un elemento esencial para la vida diaria de las personas. A lo largo de la historia, se ha intentado reproducir la luz natural de diferentes maneras para poder prolongar no solo la vida nocturna sino también para poder desarrollar de una forma más efectiva cualquier actividad que se lleve a cabo en interiores. Estas luces han ido evolucionando desde un inicio hasta llegar a la luz blanca o luz fría: la solución más confortable, segura y cómoda en determinados espacios.

 

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A través de las luminarias LED, la luz blanca o luz fría se ha instalado en las ciudades, en todo tipo de espacios interiores y exteriores para reproducir de una forma más fiel la luz natural y para facilitar cualquier actividad que se lleve a cabo. Si quieres entender por qué resulta tan útil, aquí te explicamos qué es exactamente la luz blanca, cómo está conformada y en qué lugares concretos suele utilizarse.

 

¿Qué es la luz blanca?

Teniendo en cuenta que el espectro de la luz visible se divide en rangos que nuestro cerebro interpreta como colores diferentes, la luz blanca o fría estaría compuesta por todo el espectro visible completo, es decir, por la superposición de todos los colores que sería percibida como blanco, incoloro o incluso un color ligeramente amarillo ante nuestros ojos.

En este sentido, la luz blanca de una luminaria sería, a grandes rasgos, toda aquella que se encuentre por encima de los 4.500 k y que tenga un índice de reproducción cromática al menos de un 60%. Esto indica que la temperatura de color es neutra y que con esa luz se podrán percibir los colores de los objetos de una forma muy parecida a como se perciben bajo la luz natural. 

 

Luz Ultra cálida: 2200k

Luz Cálida: 2700k

Luz Cálida con un tono más blanco: 3000k

Luz Natural o neutra: 4000k

Luz Fría o blanca:  4500k o superior

 

En este sentido, la utilización de la luz blanca debe basarse en el entorno. Dependiendo de la claridad de las superficies planas en general que estén presentes en el espacio, la luminosidad que se obtiene puede ser más o menos fría. Esto explica, por ejemplo, que con la misma luminaria no se obtenga el mismo resultado en espacios diferentes si los muebles pasan de ser blancos a color madera.

 

Teniendo esto en cuenta, por tanto, la temperatura de color de la luminaria deberá ser más o menos cálida o fría considerando las características del espacio, los colores, las distancias, la altura del techo, etc.

La luz blanca se ha convertido en una de las más utilizadas por ofrecer un mejor rendimiento ante los ojos humanos, un mayor contraste de colores y por favorecer una mayor visibilidad, especialmente en espacios exteriores, para distinguir objetos y personas fácilmente. Pero es necesario tener en cuenta todas las características del espacio en el que se aplica para conseguir el resultado más cómodo y funcional.

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¿Dónde se utiliza la luz blanca?

La utilización de la luz blanca viene muy determinada por la utilidad que se le da a cada espacio concreto. Teniendo en cuenta que se trata de una luz que tira más bien a tonos azules, sería una luz recomendable para todos aquellos espacios donde lo más importante sea la visibilidad, la claridad y el hecho de poder percibir correctamente los colores.


Por lo tanto, el uso de la luz blanca no solo se ha extendido en exteriores como vías públicas, sino también en espacios interiores, concretamente en zonas como cocinas o baños donde contar con la luminosidad suficiente es importante.

En estas zonas, y especialmente en las de trabajo, no solo es necesario distinguir objetos, sino también colores. Es aquí donde la luz blanca resulta especialmente útil no solo para poder llevar a cabo con facilidad cualquier actividad, sino también para hacerlo con el mayor confort lumínico posible y sin tener que forzar la vista.

En definitiva, se trata de una forma de conseguir el máximo confort y bienestar en espacios donde la concentración, la visibilidad y la claridad son cruciales. Esto puede aplicarse a cualquier espacio que cumpla estas características, como hospitales, zonas de trabajo como oficinas o bibliotecas, etc.

En Faro Barcelona podemos asesorarte sobre los diferentes usos que puedes dar a la luz blanca en cada uno de tus proyectos, teniendo siempre como objetivo conseguir el máximo confort y comodidad y con resultados estéticos atractivos y originales, ¡No dudes en contactarnos!

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