5 errores comunes que complican el teletrabajo

A estas alturas, la mayoría de las personas que teletrabajan ya han adquirido algunos hábitos y han hecho los cambios pertinentes en su espacio de trabajo. Aún así, aparecen nuevos retos para lograr la productividad y el bienestar y algunos errores que hay que tener en cuenta:

1. No marcarse un horario. Como ya nos hemos acostumbrado a la flexibilidad que supone trabajar desde casa, lo que al principio se solucionó con unas horas marcadas de trabajo y ciertas pausas, ahora se ha convertido en un trabajo a demanda según el volumen. Este desorden puede provocar fatiga y procrastinación, es decir, ir dejando tareas para más adelante.

2. Refugiarse en el trabajo individual. Teletrabajar no significa haber dejado de formar parte de una empresa y, todavía más importante, de un equipo. Es necesario estar en contacto con compañeros o compañeras, hacer reuniones de seguimiento y seguir propiciando el trabajo común, pues desarrollarse en equipo no es tarea fácil y, después de haberlo conseguido, perderlo significaría ralentizar las dinámicas del grupo.

3. Olvidar en qué momento del año estamos. En muchas empresas el teletrabajo ha llegado para quedarse, así que, a parte de haber encontrado un sitio en casa donde poder desarrollar nuestras tareas, debemos tener en cuenta cómo nos afectan las horas de luz natural según la estación del año y cuándo necesitamos que la iluminación artificial nos ayude a concentrarnos. Es importante colocarnos según la mano dominante para que no haya reflejos en la mesa, apoyar la iluminación general con una lámpara de sobremesa que se ajuste (como la lámpara INVITING) o proyectar siempre luz cálida, de 4000K. 4. Sólo planificar a corto plazo. Habernos acostumbrado a una situación de incertidumbre no significa que la empresa no tenga objetivos a largo plazo o que nuestras aspiraciones laborales queden reducidas al día a día. La empresa, como nuestra proyección profesional, debe seguir creciendo, aunque tenga en cuenta que la situación de futuro no es segura, y necesita que rememos todos juntos. No debemos perder la ambición y las ganas de encontrar nuevos retos.

5. Dejar de un lado el ocio. Entre que nuestro espacio diario se ha reducido al hogar y que las restricciones no nos permiten relacionarse demasiado en el exterior, la mayoría de la gente ha abandonado sus actividades de ocio. Hay que recuperarlas, aunque sea en otros formatos o sin moverse demasiado porque son necesarias para aclarar la mente, descansar y volver al trabajo con más ganas.